Esta investigación indaga sobre la relación entre el cine, la fantasía y la identidad de género, particularmente masculina, durante la segunda parte de la década del 60 y la primera de los 70 en Argentina. El período abordado, al iniciar la presente investigación,
parecía poder interpretarse como dos décadas de transformaciones socioculturales rupturistas en lo que respecta a los sentidos sobre lo masculino; pero también con respecto a la producción cinematográfica. Sin embargo, al transcurrir la investigación se hizo
evidente que los 60 y 70 no fueron un contexto “fundacional” sino un escenario de continuidades y rupturas de fenómenos que venían gestándose desde principios del siglo XX. (...)
La campaña de Buenos Aires ha sido profusamente abordada en el marco de la proverbial renovación historiográfica comenzada en la década de 1980. Si bien la imagen de una campaña bonaerense colonial habitada por gauchos y grandes estancieros continúa presente en el imaginario popular y los rituales de distintas instituciones, no pudo resistir los embates recibidos en el campo historiográfico. Algunos trabajos pioneros, como “el
debate" (Mayo et al., 1987), los análisis sobre producción y trabajo en la campaña de Garavaglia y Gelman (1989), y el realizado por Moreno (1989) a partir del padrón de
1744, entre otros, sentaron las bases para una posterior producción que fue construyendo una nueva mirada mucho más compleja sobre esta sociedad y el territorio, pero sobre todo con mayor sustento empírico. Así, entre otras cuestiones, los todopoderosos hacendados dedicados a la cría de ganado, a la persecución de peones rurales y al control de las riendas del Estado fueron desapareciendo o, al menos, perdiendo ese carácter hegemónico que se les había asignado. En su lugar, se comenzó a atender a la presencia de grupos familiares
– no ya varones solteros – que se encargaban de sus propios agrupamientos productivos.
En el año 2001, cuando era estudiante de la Licenciatura en Historia de la Universidad Nacional de Córdoba, recorrí acompañado por antiguos operarios el
complejo FIAT Auto Argentina SA., situado a la vera de la ruta 9 al sureste de la capital, en la localidad de Ferreyra. Por ese entonces, la empresa había decidido cerrar su producción de vehículos, motores, suspensiones y cajas de velocidad a consecuencia
de la grave crisis productiva y financiera por la que atravesaba el país. Todavía recuerdo cómo, en esos grandes y ociosos establecimientos, parecía persistir el bullicio de los miles de trabajadores que entraban y salían del complejo, en épocas de frenética actividad. Fue impactante constatar la decadencia de una ciudad que había crecido al son de la producción industrial.
La reflexión sobre el proceso político que vivió la Argentina en la década del sesenta ha adquirido, tanto en el campo historiográfico como en la memoria colectiva, un peso relevante en los últimos años. Sin embargo, sólo recientemente el proceso de radicalización política y conflictividad social que se agotaría con el advenimiento del terrorismo de Estado, ha comenzado a ser estudiado con cierta profundidad. Esta investigación tiene
por objeto analizar el desarrollo y las formas de la violencia política, entendida como un proceso
dinámico que tiende a “independizarse” de sus motivaciones originales, en el ámbito de la provincia
de Buenos Aires durante el gobierno del FreJuLi (1973-1976). Dada la diversidad que supone este
distrito focalizamos nuestro análisis en dos núcleos urbanos y en su zona de influencia: Bahía Blanca y Mar del Plata.
En la actualidad existe un consenso entre los investigadores dedicados a la historia política del siglo XIX: el estado-nación argentino, consolidado hacia fines del siglo, fue uno de los resultados posibles del proceso iniciado con la crisis de la Monarquía española en 1808.
Hacia 1853, la Constitución nacional terminaría definiendo y organizando un estado federal.
Esto sucedió tras varias décadas de funcionamiento confederativo entre estados provinciales
autónomos, los cuales emergieron a comienzos de 1820 e intentaron unirse desde el congreso constituyente iniciado en 1824. El proceso prolongado de construcción de un orden estatal debe rastrease en la primera mitad del siglo XIX. El mismo se conformó tanto del proceso de
definición tanto de la extensión territorial como del tipo de orden político-institucional que se aplicaría en el espacio del ex Virreinato del Río de la Plata. (...)