En el pasaje del siglo XIX al XX, gran parte de América Latina experimentó un incipiente desarrollo de la industria cultural, junto con una consecuente ampliación notable del público lector, en el marco de un proceso modernizador y democratizador de mayores alcances (Rama, 1985; Ramos, 2021). En el curso de dicha transformación, las publicaciones periódicas alcanzaron una centralidad inusitada y los textos que circularon por esos medios adoptaron cambios significativos. (...)