La región conocida con el nombre de Flandes había tenido un desarrollo anterior a la época medieval, en especial lo relacionado con sus actividades textiles e intercambios comerciales. Si bien la atomización del Imperio romano de Occidente afectó el fenómeno de urbanización existente en esa región, en los siglos siguientes su desarrollo económico fue posible por la participación de grupos religiosos en la zona situada en la confluencia de los ríos Escalda y Lys. A ello se unió el papel importante adquirido durante el gobierno de Carlomagno y, especialmente, cuando su sucesor Carlos el Calvo entregó a su yerno Balduino Brazo de Hierro, los territorios situados entre las regiones de Lotaringia, Germania y la Francia occidental bajo la forma de contrato vasallático, que obligaba a defenderlos de los ataques de invasores normandos y a ser fiel al monarca que se los había encomendado.
Las investigaciones históricas de los últimos cincuenta años han demostrado la importancia que los biógrafos carolingios tuvieron en la construcción de las figuras de Carlomagno y Ludovico Pío. Mayke de Jong se refiere a estos autores como “narrativas de la novena centuria”, incluyendo en el listado a Ermoldo, Eginardo, Astrónomo, Thegan, Nitardo y Notker. Thomas Noble subraya que si bien esta construcción toma como modelos autores de las tres tradiciones en las que abreva —romana, cristiana y germánica—, es en el transcurso del siglo IX que se fusionan, dando lugar a una fuerte secularización del género biográfico específicamente carolingio. Dentro de esta evolución, Dominique Iogna-Prat considera un aporte particular la construcción de un modelo de emperador cristiano que da cuenta de los soberanos francos de Carlomagno a Carlos el Calvo. (...)
Este libro fue pensado y escrito para difundir el trabajo realizado en el seminario de grado homónimo del Profesorado en Letras de la Universidad Nacional de Mar del Plata durante el segundo cuatrimestre del año 2019. A lo largo del libro encontrarán diferentes capítulos que se corresponden con las unidades de trabajo del seminario.
Invitamos a lectoras y lectores a sumergirse en el esfuerzo realizado por los autores que han contribuido a elaborar estas Fronteras Atlánticas, confiados de que servirá al mejor conocimiento y reflexión acerca de muchas de las etapas del pasado y el presente común que nos une, de Europa a América y de América a Europa, a ambas riberas de este “mar de historias”. Por nuestra parte, estamos convencidos de que la sintonía de colaboración entre el grupo de Investigación y Estudios Medievales (GIEM) del Centro de Estudios Históricos de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata, el Grupo de Trabajo EuropAmérica (EA) de la Academia Nacional de la Historia, de la Argentina, y el Grupo de Investigación Castilla y el Mar en la Baja Edad Media (GICyM), de la Universidad de La Laguna, a su vez vinculado con el Instituto de Estudios Canarios (IECan), en España, que ha dado lugar a esta obra colectiva será un hito importante, no el primero pero tampoco el último, para perseverar en futuros proyectos vertebrados en torno al Medievalismo en clave atlántica.
Formas de abordaje del pasado medieval recoge trabajos de especialistas procedentes de Argentina, Francia, Italia y Japón, que reflexionan sobre la labor del historiador, la construcción de marcos historiográficos y el abordaje de diversas fuentes. En sus versiones preliminares fueron presentados —a excepción de la contribución de Juan Cruz López Rasch, que es aporte original— en el encuentro académico “Abril Medieval Mar del Plata 2015, en memoria de Jorge Estrella” y organizado por el Grupo de Investigación y Estudios Medievales, del Centro de Estudios Históricos de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata, entre los días 13 y 18 de abril de 2015. (...)
Las investigaciones históricas de los últimos cincuenta años han demostrado la importancia que los biógrafos carolingios tuvieron en la construcción de las figuras de Carlomagno y Ludovico Pío. Mayke de Jong se refiere a estos autores como “narrativas de la novena centuria”, incluyendo en el listado a Ermoldo, Eginardo, Astrónomo, Thegan, Nitardo y Notker. Thomas Noble subraya que si bien esta construcción toma como modelos autores de las tres tradiciones en las que abreva —romana, cristiana y germánica—, es en el transcurso del siglo IX que se fusionan, dando lugar a una fuerte secularización del género biográfico específicamente carolingio.Dentro de esta evolución, Dominique Iogna-Prat considera un aporte particular la construcción de un modelo de emperador cristiano que da cuenta de los soberanos francos de Carlomagno a Carlos el Calvo.(...)
Sin lugar a dudas, cualquier intento de reflexión en torno a la filosofía política demanda como punto de partida una definición que permita reconocer su campo de estudio y así estimar sus posibles alcances y relevancia. En principio esto no parece una tarea simple, puesto que sobre la política y sobre la filosofía mucho se ha dicho y escrito, pero no siempre resulta tan claro cuál es el vínculo entre ambas, dado que la política nos remite a una cuestión práctica vinculada con la vida en sociedad, y la filosofía nos acerca más a un plano teórico. (...)